Es momento de hacer una confesión. A mi no me gustaba el chile. No le encontraba la gracia a enchilarme hasta que probé esta preparación casera.
El secreto, según el autor, es el tipo de chile que se escoja, que no es aquel que solo pica y duele sino el que da sabor a la comida.
Gracias al papá de mi amiga Clara, don Fermín Herrera (conocido como Mincho), por compartirabiertamente su receta.
Va sin cantidades, como la hace don Fermín, pero dejo al gusto de cada quien las proporciones
Y es que cómo no se iba a hacer uno adicto si el chile picante, ¡por la sensación de dolor que produce, hace que el cerebro libere endorfinas (eso que lo hace sentir bien a uno) y provoca adicción!
Chilera
1 botella, dura en conservación refrigerada unos 3 meses
Chiles panameños o cualquier chile rojo picante gustoso
Dientes de ajo
Zanahorias peladas y cocidas
Cebollas
Vinagre claro natural
Sal
Aceite de oliva
Hervir los chiles a fuego lento para bajarles un poco la intensidad del picante. Esto es ensayo y error. Dependiendo de la variedad del chile y el gusto del que lo prepara requerirá más tiempo e incluso cambio de agua para hervirlos.
Cuando lleguen a la cocción deseada, agregarlos en una licuadora junto la zanahoria, el ajo, la cebolla e ir triturando mientras se agrega el vinagre hasta lograr la consistencia deseada.
Rematar con un poco de aceite de oliva que ayudará con la textura y el sabor.
Conservar en un frasco o botella limpio y en refrigeración.
Si se desea, se puede hacer sin licuar -como el de la foto-, agregando todos los ingredientes en el frasco o botella y rellenándola con vinagre y sal.
Excelente para aderezar cualquier cosa: desde carnes asadas hasta arroz.




